Sofía González Gómez es
asistente de literatura española en el Instituto de Lengua y Literaturas
Hispánicas de la Universidad de Berna. Tiene un doctorado en Literatura
Española con Mención Internacional y calificación de summa cum laude. Su investigación se centra en la literatura y la
historia cultural de la edición en España, especialmente en la prensa y las
editoriales de los siglos XX y XXI. Ha trabajado como docente e investigadora
en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, en la Universidad de
Alcalá y en la Universidad de Graz.
¿Puede
contarnos cómo empezó su carrera de investigadora y de escritora?
Me gusta escribir, pero
lo considero más un hobby. Mi ocupación central es la investigación y la
docencia. Empezó cuando estaba estudiando el Grado en Estudios Hispánicos en la
Universidad de Alcalá. Allí empecé a familiarizarme con la introducción a la investigación,
con pequeños proyectos tutorizados. Después hice un máster de investigación
literaria y empecé a trabajar con un contrato para realizar un doctorado. Desde
muy joven creo que trabajo con bastante entusiasmo y con mucho interés porque
es algo que me apasiona y lo cierto es que ya hace casi como 10 años que empecé
este camino y hace 4 años que defendí mi tesis. Así que, si, respondiendo a
vuestra pregunta, diría que fue algo orgánico, de alguna manera vocacional. Y
que es una carrera difícil, pero también proporciona muchas satisfacciones.
¿Sigue
una rutina específica cuando escribe?
Sí, creo que es
importante trabajar y tener, o intentar tenerlo, un espacio de trabajo ya sea
una oficina, ya sea una biblioteca, ya sea un rincón donde trabajes. Más o
menos lo máximo posible diferenciado de tu tiempo de ocio. En la Universidad en
Berna tengo mi espacio y eso me ayuda a mantener una rutina. Creo que es
importante tener esa rutina y tener también tus espacios propios, personales,
de desconexión, de hobbies. Digamos un balance.
¿Qué
autores u obras han influido más en su estilo?
Diría que mis directores
de tesis. Obviamente por su dirección, por tantos años trabajando la tesis de
investigación, aprendiendo de ellos, leyendo también. También otras personas
que me han influido a lo largo de estos años. Me interesa mucho el hispanismo
europeo pero también el estadounidense. Recientemente, estoy leyendo mucho a Jo
Labanyi y Luisa Elena Delgado, y otros autores especializados en Estudios
Culturales, o a Rosi Song. También, mis colegas y amigos que son una fuente de
inspiración. Eso siempre es una gran influencia y creo que lo más bonito de la
investigación es compartir y expresar tus ideas en espacios seguros. Eso puede
ser una influencia también.
Has
trabajado en una variedad de ciudades y países, ¿cómo han moldeado estas
experiencias tu investigación y la manera de impartir clases en diferentes
lugares?
Esta es una buena
pregunta, porque ya lleva la respuesta que es aprender muchas de distintas
formas de dar clase. Yo puedo dar clase a estudiantes de diverso background y
de diversos países pero también de diversas clases sociales, es algo
increíblemente, satisfactorio, aprender mucho y también, algo que me ha
resultado realmente super interesante, es el dar clase fuera de España a
estudiantes no españoles sobre temas que en España se dan como sentados. Por mi
experiencia, cuando estas en otro contexto tienes que explicitar porque te
pregunten más cosas sobre esos temas, ¿no? Entonces eso me resulta muy positivo
y también, en el plano personal, aprender de cada país, de cada cultura,
enriquece la mirada como investigador. Además, en cada país a pesar de que
vivimos en un mundo globalizado, en cada país hay tradiciones académicas y hay
tradiciones de investigación. Aprender de eso es muy enriquecedor.
¿Por
qué elegiste Nicolás María de Urgoiti para tu tesis doctoral?
Yo tenía claro que mi
tesis abordaría la prensa, la literatura y la crítica literaria desde un marco
de sociología de la literatura. Empecé a trabajar sobre el siglo XX, sobre la
prensa española y explorando archivos. Hice mi tesis en Madrid donde hay el
Archivo regional de Madrid, que tiene el Fondo Urgoiti. Empecé a ir a este
archivo y encontré documentación realmente interesante. De manera natural y
leyendo sobre el tema y sobre lo que hizo Urgoiti, empecé a estudiar el grupo
editorial que él creó en el primer tercio del siglo XX, podría ser un caso
paradigmático de los mecanismos del mercado editorial, de las dinámicas, de la
crítica literaria en un momento increíblemente interesante de la cultura
española que eran los años 1920 y 1930.
¿Qué
dificultades encontró en la redacción del libro La vida por un periódico?
Las dificultades creo que,
sobre todo, tienen que ver con un momento que puede ser difícil en la carrera
de investigadora, o sea cuando terminas las tesis y, en frente, se busca
continuar como post doctoranda y empezar a enfrentarte al mercado de trabajo
académico. En mi caso fue complicado porque yo defendí las tesis en plena
pandemia, mi defensa de tesis fue por conferencia. Fue un contexto muy
particular y eso fue bastante difícil.
¿Cómo
hace frente al bloqueo de escritor?
El semestre pasado, por
primera vez, impartí la asignatura escritura creativa en Berna, y en clase
hablamos del bloqueo también. Hicimos algunas actividades con los estudiantes,
y creo que sobre esta pregunta de nuevo apelaría a la importancia de
desconectar y de descansar. Es importante tener tiempo para pensar y meditar
sobre los que quieres decir. Es cierto que vivimos en un mundo, especialmente
en el ámbito académico, donde la productividad máxima parece un valor. Sin
embargo, también hay que reivindicar la importancia del desconectar. Creo que
esto, sin duda, puede ayudar a ese bloqueo. Porque somos académicos, pero
también personas.
¿Qué
piensa sobre la evolución del periodismo en la era digital?
Sin duda, este tema daría
para reflexionar mucho. Ahora mismo, para responderte, algo negativo ha sido y
es la precarización del trabajo. Por ejemplo, uno de los temas que más me
interesa es el trabajo de los corresponsales de la prensa, que son los que
están enviados a otros países. Era un oficio bueno y seguro del periodismo pero
lo que pasa es que cada vez se precariza más a favor de los freelance, por
ejemplo. Por ejemplo, algo que pasa en el periódico El Sol es esta idea de plantilla, de redactores. Ahora eso ha
cambiado y no digo que haya desaparecido, solo que se abren otros espacios.
Ahora que me preguntas, la atomización y fragmentación de la información y
cuando tú tienes un periódico, pues tú lo lees, y vas desde la primera página a
la última, normalmente. Eso te permite, es algo que a mí personalmente me
encanta cuando leo un periódico, de tener esta sensación de unidad y de
variedad al mismo tiempo. Pero ahora, online, vamos a lo que más te llama la
atención y las otras noticias se pierden, ¿no? Ahora es muy interesante, en el
periodismo digital, con muchos formatos, con los podcasts, con los vídeos. Por
ejemplo ahora que estoy en California me meto a Los Angeles Times y la primera página es un vídeo, tienen un
servicio como de streaming. Es un periódico, es un medio audiovisual... Las
fronteras se están difuminando. Uno de los desafíos actuales de la sociedad son
las fake news, que son más fácil con
el digital, las que se viralizan los contenidos, y esto plantea otro problema:
si se viralizan contenidos falsos pero luego no se viraliza tanto la
rectificación, muchas personas saben la información errónea sin una corrección
efectiva.
¿Qué
consejos le daría a un alumno que quiere ser periodista?
Yo no soy periodista pero
os voy a responder como lectora de periódicos, porque me encanta leer
periódicos y escuchar podcasts. Ahora estoy entusiasmada con Global History, de la BBC, lo estoy
escuchando aquí también, este programa te cuenta una información a raíz de un
tema de actualidad. Os diría que leer no solo sobre el país en el que residan,
sino sobre otros países, que se hace en otros países y luego también me parece
importante el periodismo contemporáneo. Entonces, tener una mínima formación de
que pasó en el pasado, de cómo se hacía el periodismo antes, como se ha llegado
hasta aquí. Creo que también, a veces, otra pregunta clave ahora mismo tiene
que ver con otro de los retos actuales, la inteligencia artificial. Entonces es
un tema que ahora mismo está en pleno desarrollo y entonces diría que es importante
reivindicar el periodismo, el estilo propio, el estilo de los columnistas,
evitar las fake news y también la
importancia de la colectividad. Pensando en mi experiencia, también en Estados
Unidos, pienso que el periodista tiene que preguntarse: “¿Para quién quiero
escribir?”.
Por Nancy Hayman, Giorgia Cecchin y Raffaella Giarletta.

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